Avivamiento y Prosperidad, Columna

The Wall Street Journal preguntó en su edición especial del 125 aniversario: “Si pudiera presentar una propuesta para cambiar la política, la sociedad o la cultura estadounidense para restaurar la prosperidad y la confianza en sí mismo, ¿cuál sería? ¿Por qué?” Oh, tiene 250 palabras. Le pregunté a mi hijo qué hacer. Rápidamente respondió: “Pide más deseos.” Eso es más o menos lo que hice.

Mi respuesta y algunos otros excelentes artículos del WSJ. (The Wall Street Journal nos pidió que retrasáramos el retweet por 30 días, razón por la cual está aquí ahora).

Limitar la restauración del estado de derecho por parte del gobierno

Estados Unidos no necesita una gran idea económica nueva para empezar de nuevo. Necesitamos resolver cientos de pequeños problemas económicos de sentido común que todos están de acuerdo en que deben resolverse. Alcanzar este objetivo requerirá revivir una idea política milenaria: el gobierno limitado y el estado de derecho.

Nuestro código fiscal es un desastre. El presupuesto es un desastre. La inmigración es un desastre. La política energética es un desastre. Muchas leyes son un desastre. La escuela apesta. Los idiotas abundan. Todavía pagamos a los agricultores para que no cultiven. Los proyectos sociales hacen improductivos los trabajos de muchas personas. Obamacare y Dodd-Frank son un desastre. Estas son lesiones autoinfligidas, no problemas externos.

¿Por qué tenemos tanto sueño? Culpar del estancamiento político al “punto muerto”, al “partidismo” o al “obstruccionismo” es tan inútil como culpar a la “codicia” de los problemas económicos.

Washington está en problemas porque le conviene. Las leyes prolijas y las regulaciones vagas equivalen a un poder imperioso. Los gobiernos usan este poder para sobornar a los aliados y silenciar a los adversarios. Las grandes empresas, los sindicatos de empleados públicos y las personas bien conectadas reciben subsidios y protecciones a cambio de apoyo político. Y silencio: ninguna compañía de seguros hablará en contra de Obamacare o el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Ningún banco hablaría en contra de Dodd-Frank o la SEC. Agencias desde la Agencia de Protección Ambiental hasta el IRS están esperando para castigar a los descuidados.

Esto es capitalismo de compinches, que en muchos sentidos es mucho peor que el socialismo burocrático y más eficiente a la hora de generar dinero y poder político. Pero sofoca la innovación y la competencia, la fuente del crecimiento.

No solo está en juego nuestra sólida economía, sino 250 años de libertades ganadas con tanto esfuerzo. Sí, los tribunales, los medios de comunicación y algunos políticos valientes pueden combatirlo. Pero al final, solo los votantes enojados pueden generar cambios y crecimiento.

Toda la información expuesta en este articulo es solo de carácter informativo, esta compuesto por una recopilación de información de internet. No necesariamente esta actualizada o debe ser tomada como una fuente

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