La economía de Turquía después del referéndum: cómo escribir un nuevo capítulo

De hecho, no solo el referéndum, sino algunos acontecimientos iniciales, incluidas las elecciones parlamentarias de 2015 y el intento de golpe de estado de 2016, han provocado que el país se enfrente a la incertidumbre durante bastante tiempo. Como resultado, los gobiernos competentes no pueden ir más allá de las políticas necesarias para implementar la transformación económica. Ahora que el país parece estar sin elecciones durante al menos dos años, es hora de que el gobierno se concentre a fondo en las prioridades económicas. Esto es precisamente lo que preocupará a los agentes económicos interesados ​​en los próximos meses y años. En este sentido, no hay duda de que el éxito de la economía turca en el futuro cercano y más allá dependerá de cómo mantenga y explote sus fortalezas mientras compensa sus debilidades.

Entonces, ¿cuáles son estas ventajas y desventajas? En este punto, comenzar la historia desde una perspectiva de crecimiento puede ser muy útil. Por un lado, la economía de Turquía, que ha mostrado un atractivo buen desempeño de crecimiento en la era posterior a la crisis, se desaceleró en 2016 debido principalmente al intento de golpe de estado y los ataques terroristas y el conflicto geopolítico que ha sufrido el país, sin mencionar un ritmo global suelto. A pesar de un cambio de una caída repentina en el tercer trimestre de este año a una rápida recuperación en los últimos tres meses, el crecimiento se desaceleró a 2,9% para el año completo de 2016. Hay problemas regionales y globales, y sin duda es comprensible y hasta loable que el crecimiento del PIB sea ligeramente inferior al promedio mundial. Sin embargo, este modesto desempeño es sin duda ni compatible ni suficiente para las metas del país.

Exploremos por qué. En primer lugar, Turquía es conocida por su vibrante y joven grupo demográfico con niveles de educación en aumento. Si bien la propiedad es un activo valioso para la fuerza laboral y tiene una ventaja comparativa sobre algunos pares más antiguos, también es el motor del mercado deliciosamente grande del país. A cambio, la misma demografía presenta desafíos para satisfacer sus necesidades de empleo. En otras palabras, no será fácil ponerse al día con una fuerza laboral en rápido crecimiento que participa en la economía. Este hecho también viene inevitablemente impulsado por los refugiados admitidos en los últimos años. Entonces, dada la tasa de desempleo que ha estado en los dos dígitos bajos últimamente, es fácil ver cómo los pros y los contras de la demografía del país van de la mano.

El problema también está relacionado con el objetivo de Turquía de convertirse en una economía de altos ingresos. Como país de ingresos medianos altos, el PIB per cápita de Turquía en términos de dólares ha sido lento recientemente debido a la depreciación de la lira turca. Si bien la estabilidad del tipo de cambio es claramente importante en este sentido, el país también necesita lograr un fuerte crecimiento del PIB para brindar un mejor bienestar a sus ciudadanos. Por eso, la Turquía posterior al referéndum debe centrarse en soluciones para acelerar la actividad económica. En este sentido, una fuerza laboral prometedora contribuye y contribuirá al crecimiento, pero el concepto clave en el próximo capítulo de la historia será la aceleración de la productividad. Por otro lado, esto requiere una inversión de capital más enfocada en tecnología, además de un sistema educativo más eficiente, especialmente para los objetivos a mediano y largo plazo.

Otro aspecto clave que Turquía tiene que manejar con cuidado debe ser el déficit por cuenta corriente. Primero, el hecho de que el déficit se haya reducido significativamente en los últimos años ha reducido las vulnerabilidades involucradas. De manera tranquilizadora, el déficit como porcentaje del PIB cayó del 7,7 % en 2013 al 3,8 % en 2016. Sin embargo, la disminución asociada se atribuye en gran medida al colapso de los precios de la energía durante este período, lo que una vez más pone de relieve las características específicas de los países dependientes de la energía. Por lo tanto, para lograr un saldo de cuenta corriente sostenible y manejable que minimice los riesgos incluso durante períodos de fuerte crecimiento, Turquía debe transformar su estructura dependiente de las importaciones. Dicho esto, debe desarrollar sus capacidades nacionales en energías y tecnologías alternativas, otro factor que está causando problemas.

Las estadísticas detalladas de comercio exterior revelan una brecha tecnológica interesante: los productos de alta tecnología representan una proporción mucho mayor de las importaciones que de las exportaciones. Por lo tanto, el desarrollo tecnológico no solo es importante para mejorar el desempeño económico del país, sino también para reducir las vulnerabilidades relacionadas con el déficit.

No obstante, el desarrollo exportador de Turquía no debe pasarse por alto en este momento, dados sus logros reconocidos en términos de calidad y expansión. Esto se debe a que las exportaciones turcas han experimentado cambios en la composición de los productos y se han vuelto más complejas durante la última década, al tiempo que obtuvieron una ventaja comparativa en ciertas áreas. Además, el país ha diversificado significativamente su cartera de mercado y es uno de los mejores a nivel mundial en este sentido. Detrás de este logro, está su ubicación geográfica. Además, la diversificación de grupos de productos también se ha mantenido bastante alta durante este período.

Después de todo, el crecimiento de Turquía se ha logrado no apoyándose en materias primas como muchos países emergentes, sino produciendo ampliamente en muchos campos. Entre ellos, se reconoce el gran aporte de los proyectos de construcción e infraestructura, y no se puede ignorar la experiencia de desarrollo de la industria y los servicios. En este caso, el tema principal en la nueva era será mantener una perspectiva equilibrada mientras se generan sectores estratégicamente importantes.

Para la Turquía posterior al referéndum, una mejor economía también requiere estabilidad en múltiples frentes. La estabilidad de precios es uno de ellos. En este sentido, es claro que la obstinada inflación actual debe moderarse hacia la meta del 5%. Con este fin, será esencial una postura de política monetaria estricta por parte del banco central, no solo para frenar la inflación actual, sino también para compensar las expectativas erosionadas de estabilidad de precios en el futuro. En este punto, también se debe considerar cuidadosamente el traspaso del tipo de cambio. Más importante aún, frenar los precios volátiles de los alimentos en el mercado es una condición sine qua non importante para Turquía, lo que sin duda requerirá los esfuerzos de las agencias de coordinación además del banco central.

Además, como país de ingresos medianos altos orientado al crecimiento, Turquía está ansiosa por subir las escaleras, respaldada por flujos de capital continuos. Si bien la inversión de cartera continuará fluyendo con algunos altibajos, se espera particularmente un aumento en las entradas de IED, ya que son un conducto para la actividad económica, el empleo e incluso el desarrollo tecnológico. En este sentido, se espera que el paquete de “Súper Incentivos” anunciado recientemente por el gobierno atraiga a más inversores a través del apoyo personalizado y basado en proyectos que brinda. Por otro lado, para que este atractivo incentivo funcione de la manera deseada, también debe existir un compromiso inquebrantable con la mejora del entorno empresarial.

Aparte de los pros y los contras anteriores, uno de los pilares de la economía para los inversores sigue siendo el sólido sector bancario que tiene. Asimismo, Turquía es digna de elogio por su disciplina fiscal a lo largo de los años. Por lo tanto, los actores económicos interesados ​​y comprometidos continuarán monitoreando el progreso de estos pilares clave.

En este marco, una de las cosas que es la fuerza fundamental en la nueva era es activar la propia agenda de reformas en respuesta a las grandes dinámicas antes mencionadas. Un proceso de reforma convincente también contribuiría en gran medida a restaurar la confianza, que por naturaleza es muy necesaria. Por último, pero no menos importante, la confianza en los intereses debe mejorarse con prudencia mediante una diplomacia económica constructiva en el exterior. En este punto, no hay duda de que las fortalezas y debilidades de la economía antes mencionadas también interactuarán con las oportunidades y amenazas que presenta el mundo exterior.

En conclusión, es innegable que escribir un nuevo capítulo emocionante en el período posterior al referéndum es un desafío para la economía turca, pero es posible lograrlo si se adopta un sentido riguroso de propósito y estrategia desde el punto de partida. Al final, el éxito no sucede por casualidad. Como dice el refrán, hay un plan.

Dra. Heidi Callahan

Hatice Karahan obtuvo su doctorado en Economía de la Universidad de Syracuse, donde realizó investigaciones para el Centro de Estudios Políticos. Es Profesora Asociada de Macroeconomía y actualmente Jefa del Departamento de Economía y Finanzas de la Universidad Medipor de Estambul. Además, se desempeña como consultora de las principales asociaciones empresariales turcas y escribe regularmente columnas de economía para destacados periódicos y revistas turcos.

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