La tecnología y los millennials están impulsando la estrategia empresarial y el cambio social

Para que las empresas de hoy en día mantengan su licencia para operar, deben considerar una variedad de factores en sus decisiones: administrar sus cadenas de suministro, adoptar nuevas formas de medir su desempeño comercial, incluidas las métricas de retorno social y comercial, y controlar el uso y la eliminación de sus productos durante todo el ciclo de vida. Esta nueva realidad se evidencia con el lanzamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en septiembre pasado, que insta a las empresas a abordar los desafíos de sostenibilidad como la pobreza, la igualdad de género y el cambio climático de manera innovadora. Las nuevas expectativas para los negocios también están en el centro de la lista “Cambiando el mundo” de agosto de 2015 de Fortune, que tiene como objetivo identificar y honrar a las empresas que han logrado un progreso significativo al abordar los principales problemas sociales en su parte central de la estrategia comercial.

La tecnología y los millennials parecen estar impulsando en gran medida este cambio. Tanto los clientes con conciencia social como los empleados idealistas elogian la capacidad de la empresa para hacer el bien como parte de su estrategia de rentabilidad. Con las redes sociales llegando a millones de personas a la vez, las empresas quieren estar del lado correcto del poder capitalista. Esta es una buena noticia para la sociedad. La actividad de capital de riesgo corporativo va en aumento, y las empresas aprovechan cada vez más las personas, las ideas, la tecnología y los activos comerciales para lograr prioridades sociales y ambientales y obtener ganancias financieras. Estas nuevas estrategias de capital de riesgo se centran cada vez más en áreas donde las nuevas asociaciones e inversiones pueden generar resultados positivos para todos: accionistas, trabajadores, el medio ambiente y las comunidades locales.

Además, esto es especialmente cierto en el campo técnico. Más del 25 por ciento de las empresas de Change the World enumeradas por Fortune son empresas de tecnología, con cuatro entre las 10 principales: Vodafone, Google, Cisco Systems y Facebook. El cofundador y director ejecutivo multimillonario de Facebook, Mark Zuckerberg, y su esposa han ayudado a que la industria de la tecnología sea el centro de atención como un faro brillante de cómo y qué hacer bien. Zuckerberg y Priscilla Chan se comprometieron el 1 de diciembre de 2015 a donar el 99% de su fortuna a la caridad. Las acciones de Facebook valen entre $ 4 mil millones y $ 45 mil millones, lo cual es un gran regalo. Las donaciones se centrarán inicialmente en personalizar el aprendizaje, curar enfermedades, conectar a las personas y construir comunidades sólidas.

Si bien la promesa es convincente, también lo es su estructura. Zuckerberg y Chen optaron por organizar la nueva Iniciativa Chan Zuckerberg como una sociedad de responsabilidad limitada, una estructura que ha ganado popularidad a medida que conservan un mayor nivel de control y flexibilidad para dirigir el uso de los fondos. Lo que Zuckerberg y Chen proponen es utilizar el motivo de las ganancias para representar sus objetivos sociales. Las empresas en las que invierte la iniciativa deben demostrar rendimientos financieros para lograr un desarrollo sostenible, así como rendimientos sociales (por ejemplo, más hogares con electricidad o niños que terminan la escuela) para obtener financiamiento adicional. A diferencia de las organizaciones benéficas tradicionales, las empresas sin retornos sociales y comerciales mensurables eventualmente fracasan.

La declaración de Zuckerberg no se quedó atrás y, a mediados de diciembre de 2015, Microsoft estableció una nueva organización dentro de la empresa, Microsoft Philanthropies. El gigante tecnológico afirma que contribuirá al ecosistema social de formas nuevas y más impactantes, conectando los beneficios de la tecnología con quienes más lo necesitan, y trabajará más duro para impulsar la inclusión en el aumento de la economía global. Si bien aún se está diseñando el plan para la nueva organización, está claro que durante los próximos años, Microsoft planea donar recursos sustanciales (efectivo y tecnología) a socios sin fines de lucro para lograr varios objetivos. Se trata de capacitación en habilidades digitales para ayudar a las personas a obtener empleos y emprendimientos, y para educar a la próxima generación de innovadores al brindar más oportunidades educativas en informática para los jóvenes, brindando acceso y conexiones a las poblaciones desatendidas.

Hay muchos otros ejemplos de cómo los millennials y las empresas tecnológicas están impulsando el cambio social de maneras medibles y positivas que benefician los resultados empresariales y la sociedad.

Para acelerar esta tendencia, las organizaciones de desarrollo bilaterales y multilaterales y los bancos deben trabajar con las empresas para crear un conjunto de herramientas que les permitan aumentar la actividad de capital de riesgo corporativo. La pregunta que deberían hacerse los organismos bilaterales y multilaterales es: “¿Cómo podemos ayudar a las empresas a dirigir sus recursos a iniciativas de innovación e inversión de alto impacto?” Los beneficios para las empresas y la sociedad son claros. Las empresas retienen a los mejores talentos, aprenden a navegar en nuevos mercados, forjan nuevas asociaciones y mejoran sus marcas. Las comunidades se benefician a través del acceso a tecnología, capital, habilidades, conocimientos, cadenas de suministro y asociaciones. Las agencias de desarrollo y los bancos deberían participar asociándose con empresas y capitalizando esta nueva tendencia positiva. Del Blog de Tendencias de los Fondos Multilaterales de Inversión.

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