Neutralidad de la red y dos palabras más que nunca podrás decir en la televisión

Muchas, si no todas, las redes de datos en los EE. UU. realizan algún tipo de gestión del tráfico mediante la limitación del ancho de banda, el bloqueo de puertos o protocolos y la configuración del tráfico. La propuesta de la FCC esencialmente prohibiría que las redes participen en muchas formas de gestión del tráfico, más allá de limitar el uso general y los cargos de datos por unidad.

Muchos analistas creen que la acción de la FCC anunciará el fin del servicio de Internet de tarifa plana tal como lo conocemos. Los enormes costos de pago por byte harán que los servicios de video, voz y música sean inasequibles. Muchos otros analistas creen que la neutralidad de la red es la única forma de garantizar el crecimiento y la innovación continuos en Internet.

Si bien cualquiera de los bandos puede tener razón al predecir el futuro, el problema real es que el desarrollo de la infraestructura de Internet en los Estados Unidos ahora va a la zaga de otras economías avanzadas importantes. El debate sobre la neutralidad de la red es bueno porque expone este tema clave. Sin embargo, la neutralidad de la red como paradigma regulatorio es un concepto de la década de 1960 que es más adecuado para la encarnación utilitaria de Internet bajo ARPA que para la Internet moderna.

La regulación efectiva de la Internet moderna debe tener dos componentes. Una es equilibrar de manera justa las necesidades de los consumidores, los proveedores de contenido y los proveedores de servicios de Internet. En segundo lugar, debe permitir que los competidores presten servicios en un campo de juego abierto, transparente y nivelado. La regulación moderna reconoce la diversidad de tráfico en Internet, alta y baja latencia, anchos de banda grandes y pequeños.

I. El precio del valor del byte, no la cantidad.

Los mecanismos de mercado se pueden utilizar para equilibrar las necesidades de los consumidores, los proveedores de contenido y los ISP si identificamos los mecanismos correctos. El cobro de datos por byte asume falsamente que el servicio de Internet es el mismo que cualquier otro servicio, como la electricidad o el agua. Un galón de agua es básicamente lo mismo que cualquier otro galón de agua. Internet en la década de 1960 no tenía que lidiar con una gran diversidad de tráfico, por lo que el concepto práctico era apropiado. En la Internet moderna, un byte de datos puede tener un valor económico o práctico muy diferente al de otro.

Las nuevas regulaciones para equilibrar las necesidades de todas las partes deben utilizar precios de información, no precios por volumen. Por ejemplo, el tráfico de voz que requiere una latencia baja pero que no ocupa demasiado ancho de banda puede tener un cargo por byte más alto que la transmisión de video almacenada en búfer que puede tolerar una latencia alta, lo que permite cambios ocasionales en el ancho de banda. En cuanto a los precios, con los precios de la información, el costo de la voz y el video seguirá siendo bajo, y con los precios al por mayor, el costo del video superará con creces el costo de la voz. Para los ISP, el costo de proporcionar ambos es aproximadamente igual, porque el video almacenado en búfer se puede entregar a través del ancho de banda no utilizado, y cuando alguien más necesita ese ancho de banda, el video se detiene temporalmente y se reproduce desde un búfer en la computadora del usuario final.

2. Una política de acceso abierto es verdaderamente acceso abierto.

Permitir que los competidores brinden servicios de Internet es el segundo componente clave de cualquier regulación. La competencia abierta puede detener la especulación de precios de monopolio y ayudar a estimular la innovación al ofrecer nuevos servicios que los titulares pueden no querer correr el riesgo de probar.

El problema con la competencia de los ISP de EE. UU. es que la construcción de infraestructura (fibra, interruptores, cables…), el arrendamiento de derecho de paso y la obtención de aprobaciones gubernamentales son obstáculos prácticamente insuperables para todas las grandes corporaciones, excepto para unas pocas. La solución regulatoria a esto es una compensación con la neutralidad de la red, donde la FCC requeriría que los ISP proporcionen a los proveedores independientes acceso arrendado mayorista a su infraestructura. Si bien la idea fracasó en la década de 1990, fracasó debido a una reglamentación poco clara ya la falta de incentivos para los proveedores existentes. Se espera que las nuevas reglas de acceso abierto aborden estos problemas.

Incluso si la buena regulación llega rápidamente, el desarrollo no ocurrirá de la noche a la mañana. La infraestructura de Internet de Estados Unidos quedará rezagada con respecto a la de otros países desarrollados durante algún tiempo. El punto es que la próxima aplicación revolucionaria, sea la que sea, debe tener la capacidad de crecer y prosperar en un entorno en el que la economía y la tecnología son beneficiosas pero no dañinas.

Nota: El título de este artículo alude a la controversia entre el difunto comediante George Carlin y la FCC. Muchos de los temas específicos del Sr. Carlin siguen siendo controvertidos hasta el día de hoy. Este artículo no pretende abordar estos temas, ni reclama ninguna posición al respecto.

Toda la información expuesta en este articulo es solo de carácter informativo, esta compuesto por una recopilación de información de internet. No necesariamente esta actualizada o debe ser tomada como una fuente

(Visited 1 times, 1 visits today)